Alivio Inmediato
Detén el sufrimiento. El objetivo principal de este tratamiento es erradicar el dolor agudo y la inflamación desde la primera cita.
La endodoncia, comúnmente conocida como tratamiento de conductos, es el último y más sofisticado recurso de la odontología conservadora para evitar la extracción de un diente. Cuando una caries profunda, un traumatismo o una fisura permiten que las bacterias lleguen a la pulpa dental (el “nervio” del diente), se produce una infección aguda que genera un dolor punzante y constante. En nuestra clínica de especialidades dentales en Jiutepec y Cuernavaca, no permitimos que nuestros pacientes sufran.
Abordamos la endodoncia mecanizada utilizando instrumentación rotatoria de última generación y localizadores apicales digitales, lo que nos permite limpiar, desinfectar y sellar los conductos radiculares con una exactitud microscópica, eliminando la infección por completo en tiempo récord. Una vez que el diente está sano por dentro, el Dr. Fernando Salgado y nuestro equipo de rehabilitación diseñan una corona de zirconia o incrustación en nuestro laboratorio dental in-house para reforzar la pieza. Este enfoque integral garantiza que tu diente natural siga funcionando y luciendo perfecto durante el resto de tu vida, sin dolor y sin complicaciones biológicas.
Se acabaron las adivinanzas y las molestias del pasado. Utilizamos radiografías digitales para mapear la anatomía de tus raíces y localizadores electrónicos que nos indican, con precisión milimétrica, la longitud exacta del conducto. Esto asegura que la limpieza sea total, llegando hasta la punta de la raíz sin lastimar los tejidos circundantes.
El sonido y la lentitud de las limas manuales han quedado atrás. Empleamos limas de níquel-titanio altamente flexibles impulsadas por motores rotatorios silenciosos. Esto nos permite ensanchar, limpiar y desinfectar el interior de tu diente de manera sumamente rápida y eficiente, reduciendo drásticamente el tiempo que pasas en el sillón clínico.
Una vez libre de bacterias, el conducto se sella herméticamente con un material biocompatible (gutapercha) para evitar futuras infecciones. Sin embargo, un diente sin nervio se vuelve frágil; por ello, en la misma clínica y apoyados por nuestro laboratorio interno, planificamos la colocación inmediata de un poste y una corona o incrustación estética para devolverle su fuerza estructural inquebrantable.

Detén el sufrimiento. El objetivo principal de este tratamiento es erradicar el dolor agudo y la inflamación desde la primera cita.
Evita la extracción. Ningún implante de titanio es mejor que conservar tu propio diente natural anclado a tu maxilar.
Gracias a la instrumentación mecanizada, lo que antes requería múltiples y largas citas, hoy se resuelve de manera rápida, eficiente y sin estrés.

Una endodoncia mal realizada puede dejar conductos ocultos infectados, requiriendo cirugías complejas en el futuro o la pérdida del diente. Tu salud exige precisión de especialistas.
La excelencia clínica se demuestra con hechos. Explora nuestros casos clínicos y observa cómo la correcta planificación médica se traduce en sonrisas naturales, funcionales y estéticamente perfectas.
Si te han dicho que necesitas una endodoncia, es completamente normal sentir aprensión. Durante décadas, la cultura popular ha posicionado a este tratamiento como algo temible. En Na’at Dental queremos cambiar esa percepción de raíz, brindándote información clara y basada en la ciencia. Practicamos la odontología empática, lo que significa que escuchamos tus miedos y te demostramos que, con la tecnología médica actual, salvar tu diente es un proceso seguro, rutinario y, sobre todo, libre de dolor. Aquí resolvemos las preguntas más frecuentes que recibimos en consulta.
Esta es la pregunta número uno. La respuesta es NO. La endodoncia no causa dolor, lo alivia. El dolor terrible que sientes antes de llegar a la clínica es causado por la infección dentro del diente. Para realizar el tratamiento, utilizamos anestesia local profunda y muy efectiva. El procedimiento en sí se siente igual que cuando te colocan una simple resina: no sentirás ningún dolor, solo la vibración de los instrumentos.
Extraer el diente puede parecer la “salida fácil”, pero es un error clínico con consecuencias graves a largo plazo. Al perder un diente, el hueso se reabsorbe, los dientes vecinos se enchuecan y tu capacidad de masticación se altera. A la larga, reemplazar ese diente perdido con un puente o un implante será mucho más costoso y complejo que haber invertido en la endodoncia para salvar tu pieza original.
Gracias a nuestra tecnología de instrumentación rotatoria y localizadores apicales, en la gran mayoría de los casos podemos limpiar, desinfectar y sellar los conductos en una sola cita de aproximadamente una hora a hora y media. Casos excepcionalmente complejos o con infecciones masivas podrían requerir dos sesiones para asegurar la erradicación total de las bacterias.
Ese es un problema de la odontología antigua, cuando se dejaban restos de tejido orgánico o materiales oxidados dentro de la corona del diente. Con nuestros protocolos modernos de limpieza microscópica y el uso de biomateriales puros, el oscurecimiento del diente es extremadamente raro. Además, si el diente llega a requerir una corona de zirconia, su estética quedará perfecta e inalterable.
Casi siempre. Un diente que ha necesitado endodoncia es un diente que previamente sufrió una caries muy grande o una fractura. Al retirar el nervio, el diente se “deshidrata” levemente y se vuelve más frágil. Si solo lo rellenamos con resina, corres un altísimo riesgo de que el diente se parta por la mitad al morder algo duro, lo que obligaría a su extracción. Colocar una incrustación o una corona de zirconia es indispensable para proteger tu diente a largo plazo.
El postoperatorio es muy noble. Cuando pase el efecto de la anestesia, es normal sentir el área un poco “magullada” o sensible al morder durante un par de días, lo cual se controla perfectamente con los analgésicos que te recetaremos. Podrás regresar a trabajar o a tus actividades diarias normales casi de inmediato. Solo te pediremos masticar del lado contrario hasta que coloquemos la restauración final (la corona o incrustación).
En odontología de alta especialidad, la excelencia clínica se mide en la satisfacción absoluta de quienes nos han confiado su salud a lo largo de los años.